Cámara de Diputados rechazó proyecto de ley que prohíbe la pesca de arrastre

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Por 35 votos contra 31 la Cámara de Diputados de Chile rechazó ayer -en su primer trámite constitucional- la moción que eliminaba la pesca de arrastre en la Zona Económica Exclusiva (ZEE). Nueve parlamentarios se abstuvieron en la votación con que culminó una sesión de sala que se destinó completamente a debatir esta moción parlamentaria presentada a trámite en noviembre del 2007.

La iniciativa pertenecía a los diputados René Alinco, Gabriel Ascencio, Marcelo Díaz, Marco Enríquez-Ominami, Guido Girardi, Fernando Meza, Esteban Valenzuela, Patricio Vallespín y Samuel Venegas.

El texto se votó en sala con el antecedente de haber sido rechazado ya en la Comisión de Pesca, donde se opusieron la mayoría de sus integrantes, por considerar que no estaba demostrado el efecto depredador de este arte pesquero en alta mar, y por el impacto económico que implicaría cerrar en las actuales condiciones un mercado laboral, orientado a la exportación, que mueve unos US$ 280 millones anuales.

En la comisión votaron a favor sólo los diputados Alinco, Alfonso De Urresti y Samuel Venegas; en tanto que en contra lo hicieron Roberto Delmastro, Pablo Galilea, Patricio Melero, Carlos Recondo, Raúl Súnico y Jorge Ulloa. Se abstuvieron las diputadas Carolina Goic y Clemira Pacheco y el parlamentario Iván Norambuena.

Antecedentes

La moción enfatiza que la ley N° 19.907, de noviembre del 2003, prohibió, aunque sólo para el sector pesquero artesanal, la pesca por medio del denominado arte de arrastre de fondo, sobre la base de que dicho método de pesca es dañino para el medio marino, pues al no ser selectivo implica una captura indiscriminada de recursos, afectando el ecosistema.

Más adelante, sostiene que la prohibición de la pesca de arrastre se fundamenta no sólo en el sentido común, por el daño que aquélla provoca, sino que también en estudios que dan cuenta de una merma de 50 % de la biomasa de la merluza del sur en diez años.

Manifiesta que la pesca de arrastre, más que un arte de pesca propiamente tal, es considerado por reputados expertos como un método de depredación de la fauna marina.

Añade que para el sector artesanal no ha tenido el impacto deseado ya que, lejos de significar un beneficio para los pescadores, los ha perjudicado, pues al no imponer la misma restricción al sector industrial, éste arrasa con los recursos que supuestamente se hallan reservados para los pescadores artesanales.

"Dada la situación actual, no se advierte fundamento alguno que justifique ese tratamiento diferenciado. Refuerza esta idea el hecho de que el mar es un ecosistema, y por ende no se cumpliría cabalmente el objetivo que pretendía la ley precitada si se aplica la cortapisa en comento a un área restringida. En tal virtud, y siendo Chile signatario del tratado que consagró la Zona Económica Exclusiva (ZEE), parece pertinente que se extienda a toda esa franja la prohibición de la pesca de arrastre", indicaba el proyecto original, rechazado en la sala.

Comisión

Durante el examen de la propuesta, la Comisión de Pesca recibió la opinión de industriales y gremios de pescadores industriales que rechazaron el proyecto de ley.

Así lo manifestaron, entre otros, el gerente general de la Sociedad Nacional de Pesca (Sonapesca), Héctor Bacigalupo; el presidente de la Federación de Tripulantes de Chile (Fetrinech), Sergio Vera; el presidente de la Asociación Gremial de Oficiales Tripulantes de Naves Industriales, Jaime Acuña; la vicepresidenta de la Federación de Trabajadores Pesqueros Industriales, Juana Silva; el gerente general de la Asociación de Industriales Pesqueros de la Región del Bio Bío (Asipes), Luis Felipe Moncada, y el ejecutivo de la Federación de Industriales Pesqueros (Fipes), Andrés Franco.

A favor de prohibir este arte pesquero lo hicieron el presidente de la Confederación de Pescadores Artesanales de Chile (Confepach), Hugo Arancibia; el secretario general de la Confederación Nacional de Pescadores Artesanales de Chile (Conapach), Cosme Caracciolo; el representante de la ONG Greenpeace, Samuel Leiva; y los representantes de la ONG Océana, Maximiliano Bello y Alex Muñoz.

Posición del Gobierno

El Ejecutivo, a través del subsecretario de Pesca, Jorge Chocair, y el asesor, Jorge Farías, no respaldó la moción parlamentaria. Según el informe, el Gobierno dijo que "en razón de que la pesca de arrastre está actualmente más enfocada a la calidad (mercado exportador) que a la cantidad, dicho arte es más selectivo y eficiente que hace dos décadas".

Añadió el personero de Gobierno que "existen, por otra parte, proyectos de investigación asociados a continuar mejorando aquél, lo que se traduce en el diseño de nuevas redes para la captura de la merluza y los crustáceos".

"A modo de conclusión -dijo Chocair- puede afirmarse que la actividad pesquera tiene, como cualquiera otra realizada por el ser humano, un impacto en el ambiente biótico y abiótico. Por ello, en el ejercicio de la referida actividad deben cautelarse los principios de responsabilidad, de conservación y de protección a la biodiversidad, con miras a un desarrollo sustentable (de largo plazo). Para la consecución de dicho objetivo debería, idealmente, establecerse un sistema que permita cuantificar el real impacto de la pesca (a través de sus distintos artes) en la calidad del ecosistema".

Los empresarios

Los empresarios del sector resumieron que la pesca de arrastre data de hace 60 años, lo que demuestra que no es depredadora, que se efectúa fuera del área de 5 millas y de las aguas interiores reservadas a la pesca artesanal, lo que es "fiscalizado rigurosamente por el sistema de posición satelital que llevan las embarcaciones".

Respecto del eventual daño que provocaría el arte de arrastre en los fondos marinos, señalaron que las áreas en que se opera representan, en el caso de la merluza gayi, apenas el 0,9% del total de fondos situados en la ZEE. "En promedio, este tipo de pesca se desarrolla a una profundidad de 234 m. Los fondos marinos donde se utilizan redes de arrastre están constituidos en un 97,5% por arena y fango, con escasa presencia de bajos rocosos (2,5%), según datos del IFOP", manifestaron los empresarios.

Enfatizaron que "el 72% de la pesca demersal o pesca blanca a nivel mundial se realiza mediante el referido arte. En los últimos diez años, los desembarques correspondientes a aquél fueron del orden de las 11 millones de toneladas, utilizándose 7.200 naves, de las cuales 50 son chilenas. Los países del hemisferio sur representan, en conjunto, el 20% del total de la captura aludida".

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