Seguros de industriales pesqueros tardarían hasta 18 meses en ser liquidados

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A poco más de tres meses del terremoto y maremoto, que agitaron las aguas del sector pesquero, la situación ha mejorado muy poco. El escenario es incierto legal y económicamente y, a su vez, cada compañía deberá decidir si reinvierte en la actividad una vez que las aseguradoras les liquiden los seguros comprometidos, lo que para las más dañadas no será en el corto plazo. De ello dependen más de 11.000 empleos en el país.
Estrategia informó que el 2010 de la industria pesquera ya está perdido en materia productiva a raíz del terremoto y maremoto. Y aunque la flota quedó prácticamente intacta, sólo 22 de 56 plantas funcionan a la fecha, lo que bordea el 40% del global, y significa una pérdida productiva de US$ 456 millones hasta ahora.
A lo anterior, se agregan los daños avaluados inicialmente en US$ 300 millones y el retraso en la liquidación de los seguros comprometidos, donde las provisiones sujetas a riesgo llegarían a US$ 900 millones. "Por ahora, seguimos trabajando en la liquidación de los seguros, tema muy largo de resolver. Y en algunas firmas, no demorará menos de 18 meses, sobre todo en las más golpeadas", dijo Andrés Fosk, gerente comercial de Pesquera Landes.
La razón de lo anterior, según trascendió, radicaría en que varias firmas estarían disconformes con la oferta inicial de los liquidadores por lo que, en tales casos, se estaría efectuando una reevaluación de los daños.
Proyecciones
Asipes estimó que en 2010 la producción de congelados disminuirá en 60%, mientras que la de conservas y harina de pescado caerá en 40% cada una. Al mismo tiempo, las plantas más estropeadas por el siniestro tardarían más de dos años en ponerse de pie nuevamente.
Entre ellas está Pesquera Alimar, que tuvo destrucción total en su planta de Talcahuano, en Isla Rocuant, y evalúa relocalizarse en Lota, donde también tienen presencia, al igual que en las localidades de Calbuco y San Antonio. En tres meses más demolerán su edificio administrativo. El gerente general de la empresa, Paul Weber, subrayó además que para recuperar sus inversiones, "tardaremos al menos diez años y en volver a ser rentables, un poco más".
Lo mismo con Pesquera Landes, que actualmente está dedicada a entregar sardina y anchoveta a una pesquera de Puerto Montt, a través de su flota que trabaja al 25% de capacidad. Igualmente, Andrés Fosk señaló que "no sabemos si alguna vez retomaremos las ventas en el retail y el personal que teníamos antes de la catástrofe".
Alberto Romero, gerente general de Pesquera El Golfo, precisó que "la semana pasada echamos a andar las tres plantas que nos faltaban. Pero este año va a ser malo". El dueño de Pesquera Bío-Bío, Jan Stengel, apuntó que "trataremos de salir adelante, dentro de lo posible". A la situación se suma la renegociación del marco legal para el sector, que aporta otra alta dosis de incertidumbre.
¿Más despidos?
Antes de la catástrofe que azotó al país, la industria pesquera empleaba a 12.056 personas. Hoy lo hace con 11.670, con lo cual cerca de 400 puestos de trabajo fueron destruidos. No obstante, aunque las compañías han gastado en torno a los US$10 millones en conservar a su gente, no se descartan nuevas desvinculaciones.
Es que, de acuerdo a Asipes, el 45% del personal -unos 5.250 colaboradores- que trabajaba en las plantas dañadas, fue redestinado a otras labores de tipo no productivo, tales como limpieza y reordenamiento. Tareas que no durarían más allá de este año, según comentó un empresario del rubro. "La mantención de sus empleos dependerá de la reconstrucción de esas instalaciones", afirmó Asipes en su catastro.

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