Andrés Couve: "Si de recaudar rentas se trata, un sistema de royalty por el valor de lo capturado es mejor que las licitaciones"

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A continuación reproducimos una carta al director enviada por el ex subsecretario de Pesca y actual consejero nacional de pesca, Andrés Couve Rioseco, quien sostiene que "si se quiere permitir el acceso a nuevos actores, la respuesta está en perfeccionar la transferibilidad de las cuotas, adoptando un modelo al estilo de Nueva Zelandia"; mientras que "si de recaudar rentas se trata, un sistema de royalty por el valor de lo capturado es mejor que las licitaciones". El texto fue publicado en el diario La Segunda:
"La Ley de Pesca de 1991 estableció un régimen de subastas para las pesquerías en recuperación (aquellas sobre las cuales se ha establecido una moratoria de por lo menos tres años) y para las pesquerías en desarrollo incipiente o nuevas. Durante estos últimos 20 años se han realizado múltiples subastas: sobre la pesquería en recuperación de langostinos colorado y amarillo (regiones de Valparaíso y del Biobío) y sobre las pesquerías en desarrollo incipiente de bacalao de profundidad y orange roughy. En todos estos casos, las cuotas y desembarques muestran decrecimientos. Tres de los cuatro procesos de subastas terminaron en la aplicación de vedas debido al deteriorado estado del recurso. La pesquería del langostino colorado terminó en veda total a partir del 2001. En el caso de los langostinos colorado y amarillo, y del bacalao de profundidad, además, se evidencia una participación porcentual de menos armadores con cada vez un porcentaje mayor de la cuota.
Así, las subastas de recursos pesqueros en Chile no han contribuido a su conservación y en la mayoría de los casos se ha originado una concentración, sin entrada de nuevos participantes. Por otra parte, las recaudaciones han sido volátiles, a diferencia del caso de la aplicación del cobro de patentes pesqueras fijas, de las cuales las licitaciones están exentas.
Cabe considerar que las licitaciones deberán ser no discriminatorias y abiertas a los Estados contratantes de los múltiples acuerdos comerciales y TLC"s suscritos por Chile, con los consecuentes riesgos que ningún país hasta ahora ha estado en condiciones de asumir.
Pensemos en que la pesquería transzonal del jurel, especie que transita libremente hacia afuera y hacia adentro del límite de las 200 millas de nuestra zona económica exclusiva (ZEE), se someta a una licitación y en ella resulten favorecidas empresas extranjeras con capacidad ociosa de barcos factoría. Como en Chile se fija una cuota para el jurel para la ZEE pero esta puede pescarse en alta mar, los licitantes podrán, con cargo a la cuota licitada en Chile, capturarla enteramente en la alta mar adyacente con buques factoría, procesarla y transbordarla también en alta mar con destino a los mercados externos. ¿Es eso lo que quieren los tripulantes y trabajadores de la industria procesadora chilena? ¿Es eso lo que conviene a nuestra economía?
Si de conservar los recursos se trata, los permisos indefinidos con claras y estrictas causales de caducidad son muy superiores a las licitaciones con plazo fijo, en que el adjudicatario tratará de explotar al máximo durante el período de su vigencia, pues no sabe qué le deparará una futura subasta.
Si se quiere permitir el acceso a nuevos actores, la respuesta está en perfeccionar la transferibilidad de las cuotas, adoptando un modelo al estilo de Nueva Zelandia. Si de recaudar rentas se trata, un sistema de royalty por el valor de lo capturado es mejor que las licitaciones".

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