La migración de la industria del salmón

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La región salmonicultora por excelencia en Chile es la de Los Lagos. Ahí se concentra la mayor parte de la actividad y casi se podría afirmar que su capital, Puerto Montt, gira en torno a este sector productivo. En importancia, le sigue la Región de Aysén. Sin embargo, desde que se desató la crisis del virus ISA, a fines del 2007, se multiplicaron las solicitudes de concesión en la Región de Magallanes y hoy la Subsecretaría de Marina tramita más de 1.600 de estos permisos.
Y en la Región de Coquimbo -una zona a la que ninguna empresa del sector había llegado- se tramita en el Sistema de Estudio de Impacto Ambiental un proyecto de engorda de peces. ¿Serán estas iniciativas el inicio de una migración del salmón?
Según lo publicado ayer en La Nación, el boom del salmón se produjo hace dos años. Así lo aseguró el director del Servicio Nacional de Pesca de Magallanes, Patricio Díaz, respecto a la gran cantidad de solicitudes de concesiones que se hicieron en el 2008. "Hubo un tiempo en que llegó un número grande de peticiones, las que fueron copando el espacio. Últimamente se siguen recibiendo, pero en menor número", explicó la autoridad marítima. Sin embargo, no es una cifra pequeña: en esa región, donde existen alrededor de 14 centros de cultivos, hoy se tramitan más de 1.600 concesiones.
Pero no todas derivan efectivamente en centros salmonicultores. "Los trámites de solicitud tienen un alto porcentaje de rechazo por diferentes causales. Se estima que si bien hay un número alto de solicitudes, las que efectivamente se materializarían en permisos sería una cantidad mucho menor", aclaró Díaz.
El gerente general de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile (SalmonChile), Carlos Odebret, precisa que, en general, la tasa de rechazo de estas peticiones es de un 75% y, por lo tanto, sólo un tercio son las que se otorgan finalmente. "Efectivamente, es un número grande de solicitudes, pero muchas se rechazan por diversas razones, ya sea por sobre posición, distancia, errores de mapa, entre otras", asegura el ejecutivo.
Hoy en Magallanes, la tramitación de esas concesiones está congelada. La nueva Ley General de Pesca y Acuicultura que se originó tras la crisis sanitaria de la industria, define zonas preferentes para una actividad u otra, ya sea para el turismo, la conservación, la preservación, la pesca artesanal y la acuicultura. Es lo que se conoce como zonificación del borde costero.
En la Región de Magallanes, ese proceso comenzó en abril de este año y lo está coordinando la División de Desarrollo del Gobierno Regional. Esa es la razón por la cual está paralizada la entrega de concesiones. Una vez que se definan las zonas para la acuicultura, se conocerán los espacios reservados para esta actividad, incluida la salmonicultura.
La ley establece el plazo de un año para la zonificación. Sin embargo, Odebret sostuvo que en esta región ese proceso podría culminar mucho antes de lo previsto. "Esa labor está bastante adelantada, porque se venía trabajando un año antes. Por eso, la estimación es que podría estar antes del plazo y en esa fecha se retoma el otorgamiento de concesiones", afirmó el gerente general de SalmonChile.
Cluster en Magallanes
Conforme con el mismo ejecutivo, esta región tiene un gran potencial para la industria. "En general, toda la zona sur de Chile está llena de canales y posee condiciones de agua de mar de muy buena calidad. Y la Región de Magallanes tiene aguas más frías y, por eso, menos probabilidad de ocurrencia de enfermedades; lo mismo que la ocurrencia del piojo de mar, que es más baja en esa zona. Lo que ocurría es que en el pasado las condiciones logísticas y los costos para poder entrar en Magallanes hacían muy difícil la operación allá. Sin embargo, hoy la región se ha ido consolidando como una zona interesante para el cultivo. Por eso, durante estos últimos tres años se han ido solicitando concesiones en el lugar", explicó Odebret.
Los salmonicultores esperan que esa región se convierta en una zona con un cluster similar al que hay en Puerto Montt y la Isla Chiloé (Región de Los Lagos), donde se creó una serie de servicios en torno al cultivo y el procesamiento de peces. "La idea es que el cluster se genere en el mismo lugar, que aparezcan emprendimientos locales de transporte, de laboratorios, de servicios de buceo, los que empezarán a ocurrir en la medida que la industria tenga un volumen interesante", dijo el representante de SalmonChile.
La intendenta de Magallanes, Liliana Kusanovic, afirmó que este boom de solicitudes de concesión "muestra el interés por invertir en la región, lo que es muy positivo para nosotros. Pero no serán más de 100 ó 120 concesiones las otorgadas, pues deben seguir un ordenamiento del borde costero donde deben prevalecer los intereses de todos los sectores productivos". La autoridad regional proyecta que en un comienzo esta industria podría generar alrededor de 2.500 nuevos empleos, entre directos e indirectos.
Turismo en alerta
Patricio Peñaloza, coordinador de Proyectos del Observatorio Laboral de Chiloé, explicó que antes de la aparición del virus ISA, el 80% de los centros de cultivos operativos se concentraba en la zona de la Isla Chiloé. No obstante, agregó el experto, después de la crisis la mayor operación se trasladó a Aysén. "Desde fines de 2007 los salmonicultores tenían proyectado duplicar su producción y esta estrategia apuntaba principalmente a orientar su base productiva a las regiones de Aysén y Magallanes, y eso es lo que están haciendo. En Magallanes, pretenden ubicarse principalmente en dos zonas, en Porvenir y Puerto Natales. Pero allá, la industria ha sido mucho más resistida por la sociedad en su conjunto, no sólo por ambientalistas, sino también por empresarios turísticos", aseguró Peñaloza.
Efectivamente, desde que se disparó la solicitud de concesiones en la región más austral de Chile, los diferentes actores del turismo encendieron la luz de alarma ante la llegada masiva de esta industria. Ese proceso coincidió además con el período más crítico de la salmonicultura, cuando el ISA causaba estragos económicos, laborales y sanitarios. Esa situación provocó que la alerta fuera cada vez mayor.
"Nosotros tenemos aprensiones serias respecto a esta actividad, porque vemos lo que pasó en otras regiones, donde los pilló el virus ISA y todo lo que generó en términos económicos. No queremos que pase lo mismo aquí. Lo que más nos preocupa es que no afecten la parte medioambiental y el turismo. No queremos que si pasa un crucero lo tenga que hacer por la ruta en que están las salmonicultoras. Esta región es eminentemente turística, tenemos una cantidad de fiordos y canales que se podría contaminar con todos los impactos que crean las empresas productoras", advirtió la presidenta de la Cámara de Turismo de Magallanes, Catalina Jaksic.
Esta organización lleva un par de años entregando propuestas a la comisión de borde costero, para que sean considerados los planteamientos de su sector. Lo que buscan, finalmente, es que si la industria se desarrolla en esta zona, lo haga lejos de las zonas que hoy están destinadas al turismo.
La intendenta Kusanovic plantea que ambos sectores productivos podrían convivir en Magallanes "realizando una buena zonificación del borde costero en que se consensue la opinión de todos los sectores, especialmente el turístico. La industria salmonicultora ha sufrido por no haber hecho las cosas bien, pero la nueva Ley de Pesca regula muchas falencias, por lo que actualmente la forma de operar es muy distinta a lo que fue antes. Pondremos especial cuidado en que se cumplan las nuevas normas establecidas, de manera que sea un negocio sustentable para el bien de todos".
¿Salmónidos en el norte?
Los cuestionamientos a las salmonicultoras tras el virus ISA viajaron lejos. Incluso se han hecho sentir con fuerza en la Región de Coquimbo. Y esa alerta tiene una explicación: por primera vez una productora de salmónidos se instalará lejos de las inhóspitas aguas del sur de Chile y lo hará precisamente en esta zona.
En el 2008, la Corema regional aprobó las declaraciones de impacto ambiental (DIA) para dos centros de engorda de la empresa Openseas, los que se ubicarán frente a las costas de Guanaqueros y Tongoy. Ambas plantas ocuparán más de 100 hectáreas, instalando casi 50 balsas jaulas.
El 10 de mayo pasado, la misma empresa ingresó una nueva DIA para un centro de engorda de salmónidos en la misma zona, que considera la instalación de 28 jaulas en una superficie de 20,4 hectáreas y una inversión de US$4 millones.
Y a diferencia de Magallanes, en esta región la llegada de la industria del salmón ha sido resistida no sólo por ambientalistas y empresarios del turismo, sino que también por algunas autoridades locales.
El alcalde de Coquimbo, Óscar Pereira, aseguró que en el Municipio "nos oponemos a la instalación de proyectos de estas características en aguas comunales. Su implementación alterará la vocación turística y de pesca artesanal de la localidad de Guanaqueros y afectará también a Tongoy. Pese a las garantías que entregue la empresa respecto de que el proyecto cumplirá con las exigencias medio ambientales vigentes, siempre existe el riesgo latente de accidentes o emergencias que afectarían nuestro patrimonio natural y, en especial, los ecosistemas del lugar".
Pereira afirmó que en el Municipio han estudiado lo que ha pasado con estas empresas en las regiones que hoy operan. "Han provocado un efecto negativo en los ecosistemas de ríos y lagos de la zona sur, en especial en Puerto Montt y Aysén. Sabemos que los residuos de la alimentación de los salmónidos contaminan donde se instalan las balsas, tardando no menos de 40 años la recuperación de la flora y fauna existente antes de la instalación de las jaulas. No soy partidario de crecer a cualquier costo", dijo.
El gerente general de SalmonChile descartó que estos tres centros de cultivo sean los primeros del desarrollo de la salmonicultura en el norte del país. "Ese proyecto es una anomalía; es el plan de una empresa particular. No conozco otras empresas que estén interesadas en la zona, por lo tanto, no me parece que sea una tendencia", precisó.
Odebret también descartó que estas iniciativas, las de Magallanes y Coquimbo, signifiquen que la industria esté abandonando una zona para migrar a otra: "en ningún caso es una retirada. Básicamente, el contar con más áreas significa tener una salmonicultura mucho más dispersa y no concentrada en dos regiones. Después del virus ISA hemos aprendido muchas cosas y una de ellas tiene que ver con que la concentración de la actividad tiene mayor riesgo. Entonces, en la medida que esté mucho más dispersa, el efecto será mucho menos potente si ocurre alguna condición de brote".

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